CINE Y CULTURA LIBRE 2020. 8ª edición. Sección Oficial, 5, 9, 10 y 11 de noviembre.

“Me gusta pensar que podemos generar un arte sin restricciones para compartirlo”

Fabiola Simonetti es la realizadora junto con Coto Cañas de ‘Ayahuasca’, el documental que pudimos ver el miércoles en la sección oficial. Simonetti es una directora y guionista chilena que intenta usar las licencias creative commons en sus trabajos.

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¿Como supiste de la existencia de la ayahuasca?

En Chile se habla mucho de estas plantas. Por ejemplo, el San Pedro ya se conocía. Este hecho me llevó a querer investigar otra plantas de la misma índole, siempre me ha interesado el tema de las plantas psicotrópicas y los ritos chamánicos.

¿Qué es lo que os motivó para ir a Perú a probar la ayahuasca?
Querer hacer la experiencia en el lugar de origen de esta planta, ir a una aventura y un lugar también desconocido por nosotros. Elegimos Perú por contactos que ya teníamos y porque estaba más cerca de Chile, que es donde iniciamos el rodaje del documental.

Aunque lo contáis en el documental ¿que sentiste al probar la ayahuasca?
Para los tres fue algo muy bonito, aunque a todos nos afectó de distintas maneras. En lo personal, me hizo volver a mi infancia… Antes de eso, tuve visiones dentro mío. También me hizo ver el mundo espiritual que habitaba en ese lugar , los espíritus de la selva, vi a la anaconda y al jaguar , de forma espiritual, estaba en un mundo de ensueño. Era una realidad paralela en la que no está muy claro lo que es real o y lo que no. A nivel energético sentía muchas compañías y seres que estaban allí con nosotros. Luego me hizo vivir durante una semana sueños muy intensos , sentí que la Ayahuasca se va a tu subconsciente y trata de traerlo a tu consciente, para poder observar, comprender y sanar.

Después de la experiencia que mostráis en el documental, ¿habéis vuelto a ir a Ayahuasca o tenéis intención de volver?
Yo he vuelto a participar de ceremonias de Ayahuasca, en otros lugares fuera de la selva. Creo que siempre estaré conectada con esta medicina, pero mi intención ahora no es volver allí, sino buscar nuevos lugares y diferentes plantas de uso medicinal.

¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos hoy en día?

Sí, tenemos la intención de ir a México el 2015, a San Luis Potosí, a grabar un documental sobre el uso del Peyote en el desierto. También de la misma línea y con la intención de difundirlo bajo las licencias de Creative Commons.

¿Todos los proyectos audiovisuales que has hecho son de licencia Creative Commons?
Sí, la mayoría de mi trabajo, siempre que puedo, lo licencio Creative Commons. Aunque este es mi primer largometraje que realizo. Me gusta pensar que podemos generar un arte sin restricciones para compartirlo, y sin fines de lucro, y esperando que estos proyectos se puedan sustentar a través de donaciones, que cada persona pueda voluntariamente pagar lo que pueda/quiera, pero que todo el mundo tenga el derecho a verlo.


“El género documental combativo lo abandoné porque en ficción me es más fácil tratar el universo emocional.”

Álex Rodrigo es el director y co-guionista de Libres, la serie, una serie sobre la okupación rural que proyectamos el 16 de octubre en el festival. Rodrigo ha querido alejarse del formato de largometraje para poder contar esta historia.

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¿Cual fue el motivo para hacer esta serie?

Llevaba un tiempo dirigiendo webseries corporativas, «branded series», y me apetecía volver a hacer un proyecto propio en este formato online. Siempre me han inquietado los modelos de vida y organización alternativos, y sobre todo la construcción de los mismos. La viabilidad de sociedades horizontales y auto-organizadas. A partir de ahí, desarrollé la biblia de Libres. Beltrán la vio, me la criticó ferozmente, y me gustó tanto su punto de vista que le ofrecí coescribirla.

¿La ocupación rural es menos conocida que la de las ciudades?

Sí. El mundo rural, en cualquiera de sus vertientes, es menos mediático que el mundo urbano. En el caso de la okupación, me atrevería a decir que el número de los casos de okupación rural y urbana son parecidos.

Pero en las ciudades se establecen CSOs con mucha gente detrás, grandes programaciones y capacidad de convocatoria. Cada vez que se anuncia un desalojo de un gran CSO hay una respuesta social importante, a veces con disturbios, y eso arrastra una repercusión mediática que, en última instancia, provoca la sensación de que estamos ante un fenómeno importante.

Piensa una cosa: a la mayoría de medios de comunicación no les interesa ni el contenido ni el trasfondo de lo que sacan, sino una estampa impactante. Necesitan caña para generar espectadores/lectores. Si han dado cobertura a la okupación ha sido por los disturbios en desalojos. Jamás analizarán porqué se okupó ese edificio, y qué buscan o proponen los okupas. La noticia es la batalla campal del desalojo, decenas de okupas contra un batallón de policías. Como esto no suele ocurrir en la okupación rural… apenas la conocemos. Creo que esa es la principal causa.

¿Por qué elegisteis el formato de serie y no el de película o documental?

Quería hacer ficción, alejarme de lo explicativo y adentrarme en lo emocional. ¿Qué sienten personas tan heterogéneas en un contexto tan aislado y especial? ¿Cuál es su evolución emocional? El género documental combativo lo abandoné porque en ficción me es más fácil tratar el universo emocional. Había hecho ya 7 webseries (algunas como proyectos personales, otras dirigiendo por encargo), y sabía que es un género viralizable y original.

Hacer una película con 8.000 € para que se quede en un cajón, sin distribuidora… no lo veía. No me quiero precipitar, y mi primera peli llegará cuando tenga que llegar. Además, creo que hay bastante «largometrajitis» en este mundo. La gente se lanza a hacer películas low cost sin pararse a pensar cómo moverlas luego… Y se quedan en un cajón. A mí me da pánico invertir mucho tiempo de mucha gente para narrar una historia que no tenga receptor. Para mí, eso no tiene sentido.

¿Cuanto tiempo os llevó hacer la serie?

Pues más o menos año largo, unos seis meses de guiones, un mes de ensayos, 3 semanas rodando en el Pirineo, 2 semanas o algo más rodando en Madrid y alrededores y 5 meses de montaje. La mayoría lo hemos cuando podíamos, menos el rodaje en los Pirineos que fue lo más intensivo que hicimos.

¿Habrá segunda temporada de Libres?

¡Pues en eso andamos! Nos hemos puesto como objetivo sacar financiación suficiente para poder cobrar sueldos y no es fácil. Los premios recibidos han hecho que se nos acerquen dos distribuidoras extranjeras, y Libres va a estar en Cannes (MIPCOM) y en los principales encuentros y mercados de ficción. Estamos buscando financiación pública y privada por todas partes, pero parece que dentro de este país no les hacemos mucha gracia. Se nos han acercado antes TVs francesas que españolas.

A través del festival de Los Angeles, como ganamos 4 premios, me llamó Aragón TV. Parece que querían comprar la primera temporada y coproducir la segunda. Aunque tuvimos varias reuniones, y al final se ha quedado en aguas de borrajas. Seguimos peleando. Hablamos de un presupuesto en el que, si todo el mundo cobra el mínimo profesional, son 180.000 €. Soy el primero que no se siente cómodo buscando dinero, ya sea público o privado, pero si vuelves a la pregunta «¿cuánto tiempo os llevó hacer la serie?». Hemos sido 20 personas haciendo esto sin cobrar. No creo que lo pudiéramos repetir de forma no remunerada.