CINE Y CULTURA LIBRE 2017. 5ª edición. Próximas Secciones: Sección Ecología, 23 y 24 de marzo; Sección de Arquitectura y Urbanismo, 5, 6 y 7 de octubre; Sección Sociopolítica, 27 de noviembre; Sección Oficial 28, 29 y 30 de noviembre

“Cada día hay sonidos de pelota en las paredes blancas y cuando llueve se puede seguir jugando”

El arquitecto y uno de los creadores de Pilotartea Carlos López de Ceballos, habla del proyecto de Oteiza en Azkoitia, un lugar que se ha convertido en referente de la pelota vasca.

CARLOS BALCON

(Entrevista realizada por Marga Méndez, periodista y colaboradora de cineccdonostia)

Pilotartea, nada más y nada menos que la creación de 6 frontones. Una obra (imaginada por Jorge Oteiza), como usted mismo la calificó “sin referencias anteriores”. ¿Ha sido el mayor reto profesional al que se ha enfrentado?

No hay un reto mayor que otro en una obra de arquitectura porque el desafío siempre es el mismo: se trata de que la obra sea abrazada por el paisaje y reconocida por él. Si esto se consigue, el proyecto estará bien. Quizá no sea brillante, pero estará bien, quizá sus materiales distorsionen a priori con el entorno, pero el paisaje sabe de la luz, del contraste, de sus reflejos, de sus sombras y será el propio paisaje el que contará a las personas que eso está bien y es por ello, que algunos edificios aparentemente extraños calan en los corazones de las gentes.

Oteiza, en un viaje a Zumárraga, me habló de frontones que imaginaba con paredes curvas, texturadas, inclinadas; espacios de investigación en el juego de pelota vasca. Aquello fue realmente el comienzo y lo que el escultor Antón Mendizábal y yo recogimos para realizar esta obra que, en esencia, ofrece espacios de pelota para que mayores y niños, puedan experimentar el juego como lo haría un profesional; dominando todo el espacio de la cancha. Esto no se había hecho antes y no había referencias ni dimensiones de lo que deberían medir esos espacios. Ikaspilota (escuela de pelota de niños), nos ayudó mucho en este asunto y desde aquí también deseo agradecérselo.

¿Cuál fue el mayor obstáculo al que tuvo que hacer frente en este proyecto?

En mi vida profesional han llegado proyectos que parecían tener una poderosa energía propia desde el principio, desde sus primeros bocetos, desde el trato con el cliente, los colaboradores, la constructora, la obra. Éste es uno de ellos y, a pesar de que hicimos varias soluciones algunas no aprobadas por el Ayuntamiento, creo que el resultado es el mejor posible. Tanto Antón Mendizábal como yo, estamos muy satisfechos del resultado.

Habla usted con auténtica devoción de este proyecto, al que califica incluso de “sueño”. Personalmente ¿qué le ha aportado?

Un sueño es tener imágenes de espacios que nacen del caos, que no se entienden bien, que son imprecisos y años después ya tienen forma y se pueden tocar. Es verdad que en el proceso de concretar se pierde algo de pureza, pero es como cuando te levantas por la mañana “soñado”, en el proceso de contarlo algo se desvirtúa, sin embargo, esencialmente las imágenes eran aquellas… o ¿es al revés y he puesto estas imágenes reales al servicio del origen? ¿Realmente importa? Quizá lo verdaderamente importante es que cada día hay sonidos de pelota en aquellas paredes blancas y que cuando llueve se puede seguir jugando.

Podría decir que el proyecto me ha aportado la humildad que se requiere para trabajar en equipo y aceptar los pequeños errores y algunas concesiones como parte de la solución final.

¿Qué diría usted que ha significado para Azkoitia en particular y para Euskadi en general este proyecto pelotazale?

Este proyecto en realidad es la primera fase de tres. La segunda fase, está igualmente realizada. Es el séptimo frontón, dedicado a una modalidad antigua de la pelota vasca; el juego de rebote. La tercera fase quedó paralizada por falta de recursos y se trataba del Centro de la pelota de Euskal Herria. La idea del primer edil de entonces, Asier Aranbarri, y su antecesora, Nerea Zubizarreta, era disponer de las instalaciones necesarias para hacer un centro de referencia mundial de la pelota vasca. El proyecto está en una caja en el Ayuntamiento, pero a mi modo de ver no ha existido sensibilidad suficiente para empujarlo por el equipo municipal siguiente. Quizá este nuevo equipo pueda ponerlo en marcha otra vez. Dicho esto, me consta que los frontones Oteiza son muy queridos por las gentes de Azkoitia y se sienten muy orgullosos de tener esta pieza de vanguardia en su localidad, a pesar de que ha existido cierto abandono en su mantenimiento, que espero pueda ser corregido en breve. En Euskadi esta obra no es muy conocida; quizá por su ubicación. No se pasa por Azkoitia: se va. Tampoco ha sido una obra muy divulgada. Quizá sea su asignatura pendiente; terminar el Centro de la Pelota de Euskal Herria y después contárselo al mundo.

¿Ha llegado a jugar a pelota en alguno de sus frontones?

Una vez, para tratar de absorber la experiencia espacial; sin embargo, la verdadera prueba de que realmente son espacios que funcionan es ver como padres, abuelos y colegios enteros pasan por allí cada año. Cada vez que vuelvo al lugar, hay gente jugando. No hay nada como ver eso para entender que, al menos esta vez, hemos acertado.

– ¿Cómo invitaría a los que aún no conocen Pilotartea a visitar sus instalaciones?

Cuando un no profesional entra en un gran frontón siente que le sobra la mitad porque nunca podrá llegar atrás con la pelota. En estos frontones podrán tener una experiencia espacial completa, dominar el espacio cancha y, de paso, poder mirar el contraste de los muros blancos con el paisaje y la ermita de San Martín. En cualquier caso, les diría que llevaran una pelota porque muy probablemente, los espacios cancha-plaza de Pilotartea les inviten a jugar.

 


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