CINE Y CULTURA LIBRE 2017. 5ª edición. Próximas Secciones: Sección Ecología, 23 y 24 de marzo; Sección de Arquitectura y Urbanismo, 5, 6 y 7 de octubre; Sección Sociopolítica, 27 de noviembre; Sección Oficial 28, 29 y 30 de noviembre

“Tenemos que poner como centro del sistema económico el bienestar del ser humano y no el Capital”

     José Ramón Mariño, es miembro de ATTAC, una organización cívica creada para la reflexión y el fortalecimiento de la sociedad frente a la globalización financiera. Aboga por incorpor la dimensión ética a la economía y porque el control de las decisiones políticas lo tengan los ciudadanos.

photo attac bizkaia

        Entrevista realizada por Marga Méndez,  periodista y colaboradora de cine ccdonostia.

     ATTAC es una asociación que ha nacido para intentar controlar democráticamente los mercados financieros. ¿Cómo se puede hacer esto, que a priori, parece algo complicado?

 Como bien dices ATTAC es una organización cívica que nació para la reflexión y el fortalecimiento de la sociedad frente a la globalización financiera que se desenvuelve bajo la creciente influencia y expansión del capital financiero, favoreciendo la especulación y que acaba generando paro, pobreza, desigualdades, etc. Y claro que se pueden controlar estos mercados, algunas de las medidas que hemos propuesto al respecto son: 

Medidas de regulación y control de los movimientos de capitales mediante un control democrático permanente que incluya, entre otras, un Impuesto a a las Transacciones Financieras e impuestos progresivos al capital, 

Eliminación de los paraísos fiscales

Establecer un sistema de financiación democrática, responsable y de justa soberanía en base a la banca pública que permita un desarrollo sostenible y equitativo de los pueblos

Modificar los acuerdos de libre comercio que sólo favorecen a los intereses de las grandes corporaciones. Como ves, poder se puede lo que hace falta es voluntad política.

          Desde ATTAC se aboga también por un mundo más justo. ¿Es posible? ¿Es fácil?

 Posible por supuesto, fácil no y no porque hay que ser conscientes que determinadas ideas han calado hondo en el pensamiento colectivo (como dijo Dyson el mercado se ha convertido en el motor de nuestro propio pensamiento) tales como que el crecimiento económico es la única forma de abordar los problemas y es la solución, como que la felicidad se logra a través del consumo, que la desigualdad entre los seres humanos es algo natural y que la competitividad (darwinismo) es condición necesario y suficiente de la justicia social. En la medida en que superemos estas falacias y nos demos cuenta de que el cambio que transforme las vidas de millones de personas sólo será posible si ponemos por delante la salvaguarda y el bienestar de las personas y el planeta. Y esto sólo será posible si ponemos como centro del sistema económico el bienestar del ser humano y no el Capital, incorporamos la dimensión ética a la economía, y desarrollamos estructuras que posibiliten una democracia que además de representativa, sea también participativa (ciudadana) y directa, de manera que el último control de las decisiones políticas lo tengan los ciudadanos, empoderando a éste como sujeto político, con voz y voto real, de manera que el sistema económico-financiero este bajo control democrático.

 Yo soy optimista, pues si bien comparto la brillante reflexión del filósofo coreano-alemán Han de que el sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento, que se cree libre. Y que esta forma de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva, somos cada vez mas los que entendemos la coexistencia basada en la cooperación, la reciprocidad, la generosidad y la confianza.

Apuestan también por una Ley de acceso a la información. Sin duda, esto puede ser de gran utilidad para el ciudadano de a pie, ¿no?

 Información es conocimiento, y por eso se hurta a los ciudadanos el acceso a la misma. Y en esa opacidad en la que el poder económico-financiero se mueve se basan muchas de las imposiciones que el conjunto de la sociedad soporta. Pongamos un ejemplo, en este momento se está negociando un Acuerdo de Comercio e Inversión Transatlántico entre EEUU y la UE. Las consecuencias para el conjunto de la ciudadanía son muy importantes (condiciones laborales, medio ambiente, soberanía alimentaria, regulación financiera, soberanía política, etc). Pues a pesar de esa importancia, la opacidad del proceso de negociación es notable y gracias a la presión de la sociedad civil y algunas filtraciones vamos obteniendo información y trasladándola a la sociedad y vamos siendo conscientes de a dónde nos dirigían. Ahora el debate está abierto.

Como los vampiros, ciertas iniciativas cuando ven la luz mueren, por eso nos quieren hurtar la información.

 Desde la perspectiva individual, de una persona: ¿qué está en nuestras manos, qué pequeños gestos podemos realizar para ir cambiando poco a poco el sistema?

 Las grandes decisiones se componen de pequeños gestos. En nuestras manos esta el conocimiento y el espíritu crítico, la acción social, política, como consumidor, como progenitor, como votante, etc aunque sea a pequeña escala, la no resignación al fracaso y/o la derrota, son claves. En definitiva tratemos de ser coherentes con los ideales que describimos cuando nos preguntan al respecto (igualdad, respeto mutuo, solidaridad, amistad…). Parafraseando a Bauman todos somos la última esperanza de salvar al mundo de la ceguera en que se encuentra y de sus consecuencias homicidas y suicidas. Y se necesita nuestro esfuerzo, una y otra vez…. insisto yo soy optimista.

 – ¿Quiere añadir algo más?

Para terminar simplemente recordar a Galeano: más vale construir el futuro que padecerlo.


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