CINE Y CULTURA LIBRE 2017. 5ª edición. Próximas Secciones: Sección Ecología, 23 y 24 de marzo; Sección Sociopolítica, 27 de noviembre; Sección de Arquitectura y Urbanismo, 5, 6 y 7 de octubre; Sección Oficial 28, 29 y 30 de noviembre

Otra forma de vivir es posible

La película In Transition 2.0 muestra cómo es posible comenzar a cambiar el mundo con pequeños gestos cotidianos realizados en pequeñas sociedades. Además, en Gipuzkoa hay muchos movimientos de este tipo.

El film, In Transition 2.0 de la directora Emma Goude, se proyectó en la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa dentro de las Jornadas de Ecología Social y Política del Festival de Cine Creative Commons de Donostia. La película realiza un recorrido por algunas de las muchas iniciativas que hay a lo largo de todo el mundo con las que se trata generar conciencia para no caer en el consumo exacerbado que trata de engullirnos día a día. “La tierra en la que vivimos pertenece a nuestros nietos”, dice al comienzo de la película uno de los personajes en una aldea sostenible  de Portugal. Y es que hay que tomar conciencia de que vivimos en un mundo heredado y hemos de dejarlo en las mejores condiciones a nuestros descendientes.

Huertos urbanos en el metro de Londres

“El bienestar de la gente no tiene que ser acumular cosas sino acumular experiencias”, dice otra de las protagonistas que cultiva una huerta urbana  en Pittsburg. Lo que recolectan ella y su grupo de ‘transición’ en el huerto, lo donan a un Banco de Alimentos. La tierra fértil se consiguió al plantar en unos terrenos abandonados, a los que nadie hacía caso. De esa tierna yerma hasta entonces, se está consiguiendo dar de comer a muchas personas necesitadas. Una experiencia similar se está realizando también en una de las estaciones del metro de Londres. Se cultivan alimentos en los andenes y los usuarios del transporte urbano pueden coger una fruta antes o después de realizar su trayecto en metro.

In Transition 2.0 tiene parada también en Italia, donde una comunidad de personas concienciadas ahorran energía y reducen las emisiones de CO2 utilizando mejor los recursos del planeta. “Sin hacer cosas grandes podemos cambiar el mundo, al menos, el pequeño mundo que nos rodea”, dice un italiano comprometido.

Asimismo, la película muestra también que se puede contribuir al ahorra energético consumiendo productos locales, promoviendo la compra-venta en los comercios cercanos. En esta línea, una de las curiosidades que nos ofrece esta película es la posibilidad de poder pagar en un comercio local de Brixton (Reino Unido) con la Libra Brixton, una moneda cuyo valor es nada más y nada menos que un mensaje de texto enviado por el móvil del cliente y que llega al teléfono móvil del vendedor local.

El film termina con la proyección, por un lado, de las huertas creadas en la India por la ONG “Sanar la Tierra” con las que se ha sacado de la penuria, de una manera sostenible, a muchas familias hindúes; y, por otro lado, finaliza con el “Banco del Tiempo” de Nueva Zelanda, que demuestra que es factible vivir sin la necesidad constante del dinero. Con “El Banco del Tiempo” se comparten habilidades entre todas las personas que están adscritas a él.

Son pequeñas, pero a la vez grandes historias en las que se deja claro que entre todos podemos cambiar un poquito, al menos, el mundo que nos rodea. La ‘transición’ a un mundo más justo y menos consumista es posible. La podemos hacer individualmente, pero conseguiremos mejores resultados haciéndolo en comunidad. Eso sí, como se plantea en la película, tenemos que hacerla nosotros, los ciudadanos, no esperar a que la hagan los gobiernos porque entonces, será demasiado tarde.

‘Transición’ también en Gipuzkoa

Tras la proyección del film, tuvo lugar un coloquio en el que se explicaron varias acciones que se vienen llevando a cabo en Gipuzkoa relacionadas con el consumo sostenible, la conciencia social o el asociacionismo.

Onintza Guridi (Bagara, Arrasate), Josu Laguardia (Artefakto Proyektukoa de Irun), Kepa Olaiz (Ekologistak Martxan) y Manu González (Fundación Cristina Enea), expusieron sus diferentes experiencias.

Onintza Guridi, acudió en representación de Bagara, una cooperativa de trabajo asociado que actúa en Debagoiena. “Bagara es una herramienta para la transformación social de la comarca. Surgió hace cinco años para pasar de la teoría a la práctica. Hasta entonces, las cooperativas habían dado respuesta a ciertas demandas sociales como educación, trabajo, sanidad… Pero no habían abordado una transformación social. Así que nosotros estudiamos qué proyectos se podrían llevar a cabo en este aspecto y nos pusimos manos a la obra. Hemos revitalizado los mercados locales en Arrasate y Bergara. Vimos que la gente iba mucho a los centros comerciales y, en respuesta a eso, nosotros creamos un espacio en el que padres y niños pudieran compartir su ocio sin necesidad de desplazarse a muchos kilómetros. También hemos creado un espacio de trueque, Elkartruke, en el que los jóvenes cambian sus productos sin usar dinero”, confirma Onintza asegurando además, que están trabajando con baserritarras y con el Ayuntamiento para intentar influir en las políticas locales para que todo repercuta positivamente en la gente de la comarca.

“No hay que esperar al futuro, se pueden hacer cosas AHORA”

En el coloquio que tuvo lugar en la Sociedad Fotográfica de Donostia, participó también Kepa Olaiz, de Ekologistak Martxan. Kepa realizó una reflexión muy directa y sin rodeos: “Se pueden cambiar las cosas ahora. No hay que mirar al futuro, no hay que esperar a lo que venga, lo importante es poner en práctica las ideas que tenemos ahora. Aunque sean pequeñas cosas”, aseguraba. Y como ejemplo recurrió a la cooperativa de energías renovables de Euskadi, a Fiare, o a las huertas urbanas de Donostia, Oiartzun o Lizarra. “Hay que empezar por lo pequeño, por lo local, plantear propuestas, asociarnos para poder hacer más fuerzas”, concluía Olaiz.

Por su parte, Manu González, desde la Fundación Cristina Enea, invitó a soñar y hacer realidad nuestros sueños. “Hay que saber hacia dónde queremos ir y cómo lo queremos conseguir. Hay que soñar y luchar por ese sueño y lo que es necesario para ello es pasar a la acción, hacer cosas. Y en Gipuzkoa se están haciendo muchas cosas y muy interesantes”, aseguraba uno de los responsables de la Fundación Cristina Enea. Manu González también dejó una fecha a tener en cuenta, prueba de que en nuestro territorio se están realizando acciones sostenibles: el sábado 15 de noviembre tendrá lugar en Donostia (en el antiguo edificio de bomberos de la calle Easo) un Mercado Social al que acudirán muchas entidades sostenibles de la comarca.

El poder de un barrio

Por último, Josu Laguardia expuso el interesante y reciente proyecto realizado en el barrio Santiago de Irun, englobado dentro de Proyekto Artefakto. “Queríamos juntar a gente del barrio para crear comunidad. Recabamos ideas que fueran factibles para el barrio y realizamos un concurso en el que salió ganadora la propuesta Santiagoko Baratzak”. Esta propuesta, hecha ya realidad, es una huerta urbana creada en este barrio de Santiago y en la que se involucró la gente del barrio. Todo lo recolectado se ha ido donando a las familias del barrio más necesitadas y, en la actualidad, se está encargando de la huerta un colegio cercano. “Ha sido un proyecto muy satisfactorio y estamos muy orgullosos de ello”, concluía Laguardia.

En definitiva, en esta nueva jornada de cine cc donostia ha servido de nuevo para invitar a la reflexión y para poner en evidencia que no hace falta esperar a nada, que el cambio es posible ahora, que está en nuestras manos crear un mundo mejor, un mundo más sostenible y, en definitiva, un mundo más feliz para todos nosotros.

onintza, bagaraDe izquierda a derecha: Josu Laguardia (Artefakto Proyektukoa), Onintza Guridi (Bagara), Juanjo Díaz (director cineccdonostia), Kepa Olaiz (Ekologistak Martxan) y Manu González (Fundación Cristina Enea).

Texto y foto: Marga Méndez


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